HOTEL MONTERREY / Costa Brava


Pequeños detalles que consiguieron un gran cambio.

El encargo era sencillo, modernizar estas dos estancias sin hacer grandes obras y además con un coste mínimo. Esto significaba mantener suelos, carpintería, mostradores,… y sus materiales, lo que a menudo no cuadraba con las ideas que teníamos.
Lo más importante fue eliminar todo aquellos elementos anticuados e innecesarios que ocupaban espacio y no aportaban ningún valor, como armarios o cajones que escondían fluorescentes y halógenos empotrados.
Se cambió el mármol que forraba las columnas por un papel de Vescom de gran resistencia a las rozaduras y golpes de maletas y equipajes y además se iluminaron con luz de led indirecta para darles un mayor protagonismo.
En la zona del mostrador se optó por poner unas lámparas de techo decorativas en color blanco, el mostrador también se pintó en color blanco lo que ganamos en amplitud y frescura.
Por suerte, la pintura, nuestra gran aliada, nos permitió eliminar todo rastro de elementos sombríos, las paredes estaban paneleadas con espejos y maderas oscuras, igual que el mostrador de recepción. Todo ello se pintó en un elegante blanco roto y un papel decorativo de Vescom en tonos gris plata y azul turquesa muy mediteráneo.

En el bar se utilizó el mismo criterio, eliminamos detalles innecesarios, sobretodo la parte trasera del mostrador que estaba llena de estantes de madera y espejos oscuros.
Como los muebles inferiores eran de color negro, se optó para utilizar el mismo color en los estantes, pero esta vez eran dos estratégicamente colocados y para resaltarlos revestimos las paredes con baldosas tipo metro en blanco brillante que a su vez nos daban un aire más fresco y actual.
La barra del bar era el segundo elemento más importante y tampoco podíamos tocarlo así que decidimos forrar el frontal con una baldosa de formato pequeño y estilo vintage con una combinación de colores negro y gris. De esta manera el único elemento discordante eran los sillones de piel en un intenso rojo anaranjado ya existentes.
Evidentemente se cambió toda la iluminación indirecta por led que además nos permitió cambiar la atmósfera según el momento del día.
Por último, la única pared de la que disponíamos, una pared larga y muy transitada a diario porque es la que da acceso al comedor, se decoró con molduras de Orac Decor, continuamos con el blanco y el negro, provocando un arrimadero de este color que combina a la perfección con las pantallas de lino del mismo tono.